“La formación es convencimiento”

El joven director técnico de la Selección Argentina de Futsal dialogó con Esteban Pinto acerca del presente y futuro de su equipo.  Reflexionando sobre su labor como entrenador, el líder del seleccionado campeón del mundo sostiene que los formadores de jugadores son la pieza fundamental que posibilitará alcanzar objetivos trascendentes para el deporte argentino.

LM- Antes de ser técnico, por muchos años fuiste jugador. ¿Cómo fue tu trayectoria deportiva?

 

 DG- Hice las inferiores en River desde la pre novena y siempre jugué baby en el Club 25 de Mayo de Martínez. En el 93, el Club 25 de Mayo empezaba con el futsal de AFA, lo que después sería aquel famoso Atlético Lugano. Cuando me convocaron de la selección Sub 17 de futsal, fui dejando de lado el fútbol. En aquella época pensar dedicarse exclusivamente al futsal era una locura. Después de salir campeones en el 97, fui a jugar a River y di el salto a Europa. Cuando llegué a la Fiorentina, soñaba una carrera con el futsal pero no pensaba que podía vivir de eso. Ya en Italia, empecé a crecer deportiva y económicamente. Argentina atravesaba la crisis del 2001 y Europa seguía ofreciendo posibilidades económicas muy buenas. De este modo, mi pasión se convirtió en mi profesión.

 

LM-¿La diferencia entre Europa y Argentina era abismal en esos años?

DG- Si yo miro el futsal que encontré cuando llegué a Italia en el 99 y lo que terminé dejando en el 2013, veo un crecimiento superlativo. Pero ya en esos primeros años ellos tenían ya estadios de 40 por 20, con mucha gente y jugadores extranjeros de todo el mundo. La liga europea comenzó a profesionalizarse, a progresar tanto en lo deportivo como en lo económico, y yo me enfoqué en eso. Se me dio el pase para jugar en la liga española, la mejor del mundo. Ahí me terminé de enamorar del futsal. Todo lo que hoy soy como profesional de este deporte lo adquirí en España porque allí terminé de darme cuenta que ésta iba a ser mi vida. 

Me fanaticé con el tema de ser entrenador, a los 27 empecé a hacer cursos en plena carrera deportiva. Mientras jugaba en Italia, también era entrenador. Me enamoré de la pasión de entrenar. Volví al país para retirarme en River, luego de 16 años en Europa. Ya me estaba largando como entrenador y se me dio lo de la selección siendo muy joven. Ni en los mejores sueños podría haber imaginado todo lo que nos pasó estos últimos cuatro años: nueve finales, nueve torneos ganados.

 

LM- ¿Por qué crees que se han alcanzado estos logros deportivos tan importantes?

DG- La Selección Argentina no era la mejor del mundo pero estaba en la segunda o tercera línea en el ranking FIFA. Cuando comencé como entrenador del seleccionado, tenía la ventaja de conocer nuestras virtudes y los defectos, y sabía además lo que el jugador necesitaba por haber estado en ese lugar. El mejor entrenador es aquel que saca lo mejor de cada jugador, después la táctica se aprende y se mejora. Puede haber buenas o malas ideas pero la gran diferencia la hace un entrenador que logra llevar al jugador a su propio límite. Había estado en ese vestuario como jugador, y muchos habían sido mis compañeros, me apoyé mucho en eso. Pero también hice varios cambios. Todo lo que no se ve fue modificado: la  metodología de trabajo, la organización y planificación de entrenamientos, la profesionalización del jugador. Hubo que tomar muchas decisiones. La gente ve un equipo que gana y que domina al rival, pero detrás de todo eso hay trabajo. Hoy, los jugadores que se presentan a un mundial tienen siete entrenamientos semanales por cuatro años y no tres como antes. Si no tenemos esa base, no podemos competir con rivales de primer nivel.

LM–¿Existen diferencias entre los jugadores del medio local y aquellos que juegan en ligas europeas?

DG- Muchos de los jugadores con los que ganamos los torneos juegan en la Argentina. Ellos entienden mi plan de juego a la perfección porque lo trabajan conmigo todos los días. Se ganaron su lugar en el equipo. Lo que nosotros debíamos darles a esos jugadores era una estructura física y táctica que esté a la altura de las grandes potencias mundiales del futsal, como España, Rusia, Italia y Brasil. Los clubes argentinos lo entendieron. Los chicos de Argentina se encontraron después de tres años en una situación similar a la de los chicos que entrenan y juegan en Europa hace más de diez años.

LM- ¿Cómo fue el paso de jugador a entrenador?

DG- La verdad es que no le di demasiada importancia. Soy honesto conmigo mismo y con los jugadores. Yo era  muy extrovertido como jugador y ahora como entrenador soy todo lo contrario. Mantengo bastante distancia, y dejo que esa distancia la colmen el profe, mi ayudante de campo y mi entrenador de arqueros. Trato de ser honesto, trabajar al 100% y tener un objetivo claro. Detrás de ese objetivo, tiene que haber una idea, una misma metodología de trabajo y un mismo sistema táctico. PUNTO APARTE

Cuando hace cuatro años dije que íbamos a salir campeones del mundo, muchos pensaron que estaba loco. La idea fue clara. No tenemos los mejores jugadores del mundo, tampoco una gran cantidad de jugadores, ni la infraestructura adecuada. Recién ahora los chicos practican futsal desde temprana edad porque saben que pueden ser profesionales. Para colmar esa falencia técnica, debíamos colmarnos de juego. El funcionamiento debía potenciar las buenas cualidades y la diferencia la haríamos con el detalle. No teníamos que formar la mejor selección, debíamos formar el mejor equipo. El seleccionado necesitaba un funcionamiento de juego que nos haga sentir protagonistas frente a un rival superior. Sabíamos que lograríamos grandes cosas con entrenamiento y metodología.

LM-¿Cómo es el día después de salir campeón del mundo con la Selección Argentina de Futsal?

DG-En cierto modo, me cambió la vida. Lo que yo decía hace dos años era una locura y hoy parece una verdad. Eso me pone en situación incómoda. Haber salido campeones del mundo lo único que confirmó es que vamos por el buen camino. No me creo más que nadie. Yo siempre voy a aspirar a ser el mejor pero nunca me voy a creer el mejor.  Del querer al creer hay un mundo de diferencia. El día después de salir campeones es el sueño hecho en vida. Todo lo que pasó después se nos fue de las manos. Trato de adaptarme, de dar los pasos justos y mantenerme con los pies sobre la tierra.

LM- ¿Qué significó este título para el futsal argentino?

DG-El cambio más grande es que los argentinos entendieron que hay un deporte profesional detrás del baby, papi y fútbol 5 porque lo vieron en la televisión, lo leyeron en los diarios, y lo escucharon en la radio. Los argentinos se sintieron partícipes del modo en el que se jugó. Esto fue lo más importante y asegura un cambio en el futuro.

LM-¿Qué buscás en un jugador del seleccionado? ¿Cuál es ese plus que debe tener?

DG-Siempre digo que conmigo nunca va a jugar un jugador que no sepa sufrir porque no hay objetivo en la vida que se logre sin pasar por un momento de dificultad. Saber sufrir significa que el jugador no se ahoga en la exigencia, y que las dificultades le permiten crecer.

La búsqueda de jugadores también pasa porque cómo se adaptan a mi sistema de juego. Lo que se busca es aptitud técnica, táctica y física adaptable al sistema. Hay grandísimos jugadores de la liga argentina que son cracks pero no pueden adaptarse  a las formas del equipo. Y hay otra cosa en la que hago hincapié, y en esto soy algo distinto al resto. No creo  que las juveniles deban jugar igual que la selección mayor. Entre los 13 y 20 años, debemos formar jugadores inteligentes, que sepan leer la situación de juego mejor que el rival y que tomen decisiones. Esos mismos jugadores, cuando llegan a la selección, pueden adaptarse a cualquier idea porque entienden el sistema de juego.

LM-¿Existen clínicas o capacitaciones de futsal?

DG-Creo que el estilo de juego del seleccionado, vertical y agresivo, ha inspirado. Una cosa muy buena del futsal es que los entrenadores somos muy unidos. Estamos dando charlas pero ahora estoy buscando abrir el juego para escuchar a otros técnicos que no tienen tanta visibilidad por no estar en la selección. Hay que escucharnos, tomar nuevas ideas.

LM-Esta idea de la comunicación entre pares parece ser una constante defendida por muchos entrenadores exitosos en diversas disciplinas. Es una oportunidad histórica la que nos están dando el futsal y otros deportes.

DG-La idiosincrasia del argentino es única. El argentino sabe sufrir y por eso es capaz de cualquier cosa. Pero no te voy a negar que aprendí muchísimo en Europa. Hay que ser sincero. Si Alemania o España consiguen los resultados deportivos que hoy tanto admiramos es porque le dieron mucha importancia a la formación y a los formadores, o  mejor dicho, a la formación de esos formadores. Hay que tener la humildad y la capacidad para formar buenos entrenadores en todos los deportes porque son ellos los que pueden formar a los jugadores del futuro.

LM-Si tuvieses que darle algún consejo a un entrenador joven que recién se inicia, ¿Cuál sería?

DG- MI consejo es que tenga la humildad de exprimir a todo el mundo, si puede ser personalmente mejor. Formarte de la mejor manera te da convicción. Cuando vos estás convencido, convences. La moda es internet, y de ahí se copia y se pega mucho. Pero en las redes no encontramos convencimiento. Hablar, mirar, escuchar, te va a dar convencimiento. La formación es convencimiento.