La bandera de los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018 llegó a la cumbre del Aconcagua de la mano de una expedición de atletas y aficionados a los deportes.

El emblema se convirtió en fuente de inspiración para  los deportistas que, con esfuerzo y dedicación, llegaron a la cima de la montaña más alta de América. . El sábado por la tarde, a 6.960 metros, tras varios días de expedición, los protagonistas desplegaron la bandera, orgullosos de haber logrado el objetivo.

13 días y  6.960 metros de altura

La travesía comenzó el 19 de febrero. Los once miembros del equipo emprendieron la aventura, acompañados por un equipo técnico y médico.  En los días posteriores, algunos de los once atletas participantes debieron abandonar la subida por razones profesionales o de salud.

La expedición incluyó a tres atletas argentinos que participaron de Juegos Olímpicos: la judoca Paula Pareto, oro en Río 2016; el basquetbolista Fabricio Oberto, medalla dorada en Atenas 2004 y de bronce en Beijing 2008; y María del Pilar Pereyra, nadadora en Atlanta 1996 y Sydney 2000 y ganadora de una presea de bronce en los Juegos Panamericanos Mar del Plata 1995.

“Han demostrado al mundo y a nuestros jóvenes que se pueden conseguir logros como éste a través del esfuerzo.”

“Lo que han conseguido va a ser una inspiración para los casi 4.000 atletas que competirán en Buenos Aires.”

Leandro Larrosa, Director Ejecutivo del Comité Organizador Buenos Aires 2018.

 

“Summit Aconcagua”

La bandera fue desplegada por dos de sus miembros: Ezequiel Baraja, un ex presidiario de

30 años al que el deporte le cambió la vida tras abrazar la práctica del rugby en la cárcel, y el conductor televisivo Julián Weich, de 51 años. Los acompañaron Ulises Corvalán y Guillermo Fuentes, dos guías de la expedición; y Pablo Betancur, un camarógrafo.

Bautizada como “Summit Aconcagua”, la iniciativa buscó recaudar fondos para un programa de la Fundación Baccigalupo que persigue acercar la práctica del deporte a personas con discapacidad mental.