Por Massimiliano Russo

Desde su llegada, el CoVid nos sacó muchas cosas. “No podemos salir de casa” es la queja de la mayoría y no es para menos. Sufrimos cambios abruptos en nuestro estilo de vida y dejamos de hacer casi todo lo que nos gustaba. En este contexto excepcional, el mundo del deporte no es la excepción: desde los deportistas de alto rendimiento y aficionados hasta los clubes y las casas de deporte. La pandemia afectó la práctica deportiva, así como a diversos rubros y actividades. Por eso, Le Meilleur entrevistó a Gerardo Vartanian, dueño de AquaVision, una empresa de accesorios para natación ubicada en Córdoba Capital. En esta nota, analizaremos las problemáticas que sufre este sector pero manteniendo la esperanza en su recuperación y en la capacidad de transformación de las pymes argentinas.
Deberían abrir las piletas. Es cierto. Sin embargo, atravesando el pico de contagios en nuestro país es algo descabellado hacerlo pero una vez que la situación mejore un poco y podamos darnos un respiro es fundamental que vuelvan con un protocolo aplicable y adecuado. Una mirada similar comparte con nosotros Vartanian: “Es la disciplina más completa, nadando se ejercitan gran parte de los músculos del cuerpo, es una actividad sin impactos con el suelo, por lo cual rara vez un nadador se golpea practicando la disciplina. El cerebro es uno de los principales órganos favorecidos al practicar natación ya que mejora el rendimiento de la memoria y la coordinación motriz notablemente”.
Más allá de los beneficios que tiene esta actividad, nadar es para muchas personases también un estilo de vida. Y por nadadores no solo me refiero al alto rendimiento, con grandes ídolos como Delfina Pignatiello en estos días o José Meolans hace unos años, sino también a miles de aficionados que semana a semana iban a entrenar sin el objetivo de una medalla olímpica. De hecho, lo hacían solo por la pasión hacia el deporte que aman, o simplemente para desconectarse un rato de sus obligaciones como la escuela, la facultad o el trabajo. Estos nadadores ocasionales tuvieron que detener su actividad repentinamente limitándose a quedarse en su casa sin poder hacer mucho más que algún que otro ejercicio para mantenerse activos. Lo cual, luego de más de 130 días de cuarentena, afecta a la salud física y mental. También sufren los clubes ya que además de tener que cerrar sus puertas, la situación económica generada por el coronavirus obligó a muchos de sus socios a darse de baja, quitándoles su principal fuente de ingreso y en muchos casos es difícil o casi utópico pensar en una eventual reapertura si esto se sigue prolongando.
La pandemia también golpeó fuerte a los nadadores de alto rendimiento. Esto se vio hace un par de meses cuando varios atletas argentinos pedían desesperadamente volver a entrenar ya que a falta de un año para los próximos Juegos Olímpicos era fundamental retomar las actividades, más en el caso de los nadadores, que necesitan obligatoriamente una pileta para su práctica y con casi 90 días sin nadar era imposible mantener su estado físico. Con respecto a la vuelta a los entrenamientos, el dueño de AquaVision afirmó: “Es vital de cara a los compromisos asumidos para las próximas competencias, siempre respetando los protocolos de higiene que rigen actualmente. Mantener la evolución lograda para un deportista es fundamental, de esta forma cada atleta logrará retomar su plan de actividades”.
Vale la pena recordar que la desesperación de estos atletas por volver a entrenar se debía a que en Europa y otros países ya habían abierto los clubes y los deportistas de alto rendimiento hace rato que estaban en actividad, lo cual los ponía claramente en una posición muy desventajosa. Analizando cómo se manejaron estos países, se puede demostrar que si se ejecutan los protocolos responsablemente, no hay ningún peligro en que se retomen estas actividades y se abran los clubes. Esta acción, a pesar del desastre en Estados Unidos, en general dio resultados positivos. El error de los norteamericanos fue reabrir todo de forma muy prematura y con una cantidad de casos diarios aún considerables. Esto llevó a que tengan que dar marcha atrás a la medida unas semanas después al presentarse más de 40 mil nuevos casos en el país.
Por último, a pesar de lo pesimista que parezca el presente y de que lógicamente estemos hartos de nadar en este mar desconocido al que llamamos cuarentena, vale la pena mirar hacia el futuro con algo de esperanza. A las nadadores nos cuesta mucho vivir fuera del agua y utilizo el sujeto “nos” porque me incluyo en esa lista, pero ya falta poco, sigamos entrenando en casa y volveremos mejor que nunca.
Los clubes son un factor trascendental no solo para el deporte sino para nuestra vida social, en ellos residen amistades, anécdotas, alegrías, llantos, en otras palabras, un pedacito de nuestra vida y por más que ahora la estemos pasando mal es fundamental que, mientras nuestra situación económica lo permita, sigamos apoyando a nuestro club, o como yo llamo al mío, mi segunda casa.
En cuanto a la industria y el área comercial, en la que podemos incluir a las casas de deporte como AquaVision, es fundamental que estén haciendo su mejor esfuerzo por mantenerse en pie para cuando los deportistas podamos volver o, por qué no, empezar de cero con una disciplina no nos falte nada. Esta misma esperanza también la presenta Vartanian, quien sostuvo: “La actividad regresará seguramente con más fuerza, la natación es un estilo de vida, es fantástica para la salud. La situación económica de las instituciones necesitará colaboración de todos quienes participan directa e indirectamente del escenario económico. Con un esfuerzo conjunto lograremos salir adelante”.